In Memoriam

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Con gran pesar, la FIT anuncia el fallecimiento el pasado 30 de julio de 2022 de
ANNA LILOVA
Asesora honoraria de la FIT y miembro de la Unión de Traductores de Bulgaria.  

Presidenta, vicepresidenta y galardonada con la mayor distinción de la FIT, la medalla Pierre-François Caillé, Anna es recordada por su extraordinaria contribución al progreso y a la reputación de la profesión de traductor a nivel internacional, sobre todo, durante sus once años como presidenta.


Una de las primeras en ser nombrada asesora honoraria (por aquel entonces, el «Consejo de Sabios»), Anna fue «amiga y discípula» de Pierre-François Caillé, padre fundador de la FIT. Se unió al Consejo de la FIT en 1974, se convirtió en vicepresidenta en 1978, fue nombrada presidenta interina tras el fallecimiento de Caillé en 1979 y sirvió como presidenta durante tres mandatos consecutivos (1979-1990). A la vez que seguía los pasos del fundador, se fue dando cuenta de que las necesidades de la profesión iban cambiando con los tiempos. 

«Durante los años que duró la Guerra Fría, la federación fue capaz de conservar el espíritu de entendimiento desde el convencimiento de que la unidad nos daría fuerza» -­ escribió Anna.


Sus palabras resuenan hoy con fuerza en el actual clima internacional, donde tantas cosas han cambiado y tantas cosas siguen igual. Anna Lilova comprendió que los traductores e intérpretes somos esenciales para el entendimiento a nivel mundial y, bajo su liderazgo, la federación siguió aunando a organizaciones de todos los continentes, fundó centros regionales y promovió actividades y acuerdos de colaboración entre ellos. Continuó el trabajo de Pierre-François Caillé colaborando con la UNESCO y con otros organismos de la ONU y fue una figura clave en los esfuerzos editoriales de la FIT llegando a ser directora de Babel.  

El conjunto de sus investigaciones académicas destacó la relación entre teoría y práctica y abarcó el patrimonio cultural europeo y la teoría de la traducción, haciendo una significativa contribución a los estudios de traducción como un arte y una ciencia fundamentales para nuestra existencia cultural, física y política. Además, estableció los estudios de traducción como una disciplina académica en la Universidad «St. Kliment Ohridski» de Sofía y fue miembro fundadora e integrante de la Unión de Traductores de Bulgaria en 1974.  

La FIT tiene mucho que agradecerle. Debido a su talento como diplomática, Anna Lilova contribuyó notablemente al reconocimiento de la FIT fuera de Europa, sobre todo, gracias a la organización de actos en Asia, Oriente Medio y África. 

Fue una de las primeras en poner el acento en los problemas comunes que tienen nuestros miembros: remuneración escasa y esporádica para los traductores científicos y literarios por su trabajo, falta de respeto hacia el trabajo de los traductores, editores que no mencionan al traductor y falta de protección de los derechos de los traductores.

Para ella, la traducción era una actividad creativa importante en una sociedad próspera y respondía a tres imperativos principales: el imperativo de comunicación, para servir al conocimiento y al entendimiento mutuo; el imperativo cultural, para cumplir con nuestras obligaciones con la cultural universal; y el imperativo humanitario, en el que destacan nuestras responsabilidades morales en una época de incursiones en el espacio exterior y en la energía nuclear, para traer la armonía universal al primer plano de la mente y la conciencia de la gente. De nuevo, mucho de lo que Anna Lilova pensó, dijo e hizo y la claridad de su visión ante las principales cuestiones a las que se enfrenta la profesión sigue siendo tan pertinente hoy como lo era en 1987.

Anna Lilova, Eyvor Fogerty y Rene Haeseryn (Belgrado, 1990)

Aquellos que la conocieron la recuerdan como profesora universitaria, diplomática, defensora incansable de la importancia y de la reputación de la profesión de traductor a nivel mundial, compañera siempre dispuesta a ayudar y estimada amiga.  Aquellos que no tuvieron la suerte de conocerla la recuerdan por lo mucho que se habla de ella, figura clave y siempre presente en la historia de la FIT. La añoraremos con tristeza y la recordaremos con cariño.
Descansa en paz, Anna Lilova.